Banner Mujer de Concreto
24.8 C
Santo Domingo
miércoles 4 – febrero 2026
Banner Mujer de Concreto
InicioTurismoLos 7 desarrollos turísticos que dejarán de ser rentables antes de 2030

Los 7 desarrollos turísticos que dejarán de ser rentables antes de 2030

SANTO DOMINGO – Pensar en turismo en República Dominicana es hablar de crecimiento, inversión y dinamismo económico. El país no solo ha consolidado su liderazgo en el Caribe, sino que continúa rompiendo récords. Solo en 2025 recibió 11,676,901 visitantes, de los cuales 8,861,169 llegaron por vía aérea y más de 2.8 millones lo hicieron en cruceros, según datos oficiales presentados por el Ministerio de Turismo.

Las cifras confirman el atractivo del destino. En el primer trimestre de 2025, zonas como Punta Cana/Bávaro alcanzaron una ocupación hotelera de 89.9 %, La Romana/Bayahíbe 88.2 % y Puerto Plata 82.8 %, reflejando una demanda sólida que sigue impulsando la construcción hotelera, residencial turística y de alquileres vacacionales.

Sin embargo, el mismo éxito que hoy seduce a los inversionistas también está cambiando las reglas del juego. El turismo global entra en una fase donde la rentabilidad ya no dependerá únicamente de la ubicación o del flujo de visitantes, sino de variables más complejas: riesgo climático, costos operativos, presión ambiental, seguros y transformación del transporte aéreo.

La pregunta ya no es qué proyectos atraerán capital, sino cuáles podrían dejar de ser negocio antes de terminar la década.

Un turismo fuerte… pero más expuesto

El turismo dominicano inició 2026 con récord mensual de 1,155,484 visitantes en enero, lo que evidencia que la demanda internacional se mantiene robusta. Pero el crecimiento no elimina los riesgos estructurales. De hecho, organismos internacionales advierten que los fenómenos climáticos están comenzando a traducirse en riesgos financieros para el mercado inmobiliario, afectando valoraciones, financiamiento y decisiones de inversión.

A esto se suma un factor cada vez más visible en el Caribe: el sargazo. La acumulación masiva de esta alga puede reducir la ocupación hotelera, dañar ecosistemas y afectar directamente la economía turística, obligando incluso a gobiernos a coordinar estrategias regionales para contener el impacto.

El mensaje para el inversionista es que el turismo seguirá creciendo, pero no todos los desarrollos crecerán con él.

1. Proyectos en primera línea de playa sin protección costera

Durante décadas, la cercanía al mar fue sinónimo de plusvalía inmediata. Sin embargo, la OCDE recomienda evitar construir en zonas de alto riesgo climático e incorporar estos factores en las decisiones de planificación e inversión. La razón es financiera: los eventos extremos pueden deteriorar el valor de la propiedad, alterar los patrones de crédito y generar pérdidas que debilitan el colateral de los préstamos.

En la práctica, esto significa que un hotel frente al mar puede enfrentar depreciación acelerada, mayores costos de protección y dificultades para financiarse. Lo que hoy es ubicación premium podría convertirse en un activo con menor liquidez si el mercado percibe que el riesgo físico es permanente.

2. Resorts masivos que compiten solo por precio

El turismo de gran escala seguirá existiendo, pero el modelo de alto volumen y bajo margen es cada vez más sensible a cambios regulatorios y ambientales. La OCDE subraya la necesidad de redirigir la inversión desde edificios intensivos en carbono o de alto riesgo hacia activos resilientes y de bajas emisiones.

Este giro implica mayores exigencias tecnológicas, energéticas y operativas. Los proyectos que no se adapten podrían enfrentar costos crecientes justo cuando el mercado demande sostenibilidad como estándar. En otras palabras, el precio ya no será el único factor competitivo; la eficiencia ambiental y la capacidad de adaptación pasarán a ser variables clave en la rentabilidad.

3. Desarrollos altamente dependientes de vuelos baratos

El cambio climático también impacta la aviación. Estudios de EUROCONTROL advierten que fenómenos meteorológicos más severos provocarán más retrasos, mayor consumo de combustible y aumento de emisiones, elevando los costos operativos del sector.

Para destinos insulares, donde el avión es la principal vía de acceso, cualquier incremento estructural en los costos puede trasladarse a las tarifas y afectar la demanda. Así, los proyectos que dependen exclusivamente de grandes volúmenes de pasajeros internacionales podrían volverse más vulnerables a shocks externos que ya no son excepcionales, sino parte del nuevo escenario climático.

4. Complejos con alto consumo de agua

El futuro del real estate está ligado a la descarbonización y a la adaptación del entorno construido frente a riesgos físicos crecientes. Esto plantea un desafío directo para proyectos que requieren grandes volúmenes de energía o agua: la inversión necesaria para hacerlos resilientes puede aumentar significativamente.

El dilema es doble —mitigar emisiones y adaptar infraestructuras—, lo que obliga a los desarrolladores a incorporar resiliencia desde la etapa de diseño si quieren proteger el rendimiento del activo.

5. Proyectos en destinos con infraestructura saturada

Los riesgos climáticos no solo afectan edificios; también operan a través de canales macroeconómicos como el crecimiento, la productividad o la inflación, capaces de modificar el desempeño del ecosistema inmobiliario completo. Cuando la infraestructura urbana no acompaña el crecimiento —transporte, servicios básicos, planificación—, el impacto se traslada a la experiencia del visitante y, por extensión, a la competitividad del destino. Esto refuerza una idea clave para el inversionista: la rentabilidad turística depende tanto del proyecto como del territorio que lo rodea.

6. Activos expuestos a desastres naturales sin cobertura financiera sólida

El mercado asegurador ya refleja la magnitud del problema. Los desastres naturales generan pérdidas de cientos de miles de millones cada año, y solo una parte está asegurada, lo que obliga a empresas y propietarios a absorber daños significativos. Además, el aumento de eventos extremos hace que las aseguradoras eleven primas, restrinjan coberturas o se retiren de zonas de alto riesgo, ampliando las brechas de protección.

Un proyecto puede mantener buena ocupación, pero si asegurar la infraestructura se vuelve demasiado costoso, la ecuación financiera cambia por completo.

7. Hoteles en zonas con sargazo recurrente sin estrategia de mitigación

El sargazo se ha convertido en una amenaza ambiental y económica para el Caribe. Su acumulación daña ecosistemas, genera gases irritantes y disuade el turismo, un sector que representa cerca del 15 % del PIB dominicano, según estimaciones del World Travel & Tourism Council citadas por Reuters.

Los científicos incluso advirtieron que los volúmenes podrían duplicar picos anteriores, complicando la planificación y reduciendo el interés de inversionistas. Para los hoteles cuya propuesta gira en torno a la playa, no contar con soluciones operativas puede traducirse en cancelaciones, reputación deteriorada y presión sobre las tarifas.

La nueva métrica de la rentabilidad turística

El turismo dominicano continúa posicionándose como motor económico —al punto de que el Consejo Mundial de Viajes y Turismo proyecta que el sector aporte cerca de US$21,000 millones a la economía del país, equivalente a alrededor del 15 % del PIB. Pero la rentabilidad futura ya no se medirá solo por ocupación o llegada de visitantes. El mercado comienza a dividirse entre proyectos resilientes y proyectos vulnerables.

Los primeros integran sostenibilidad, gestión de riesgos y planificación de largo plazo. Los segundos dependen de condiciones que ya no están garantizadas. De cara a 2030, la señal para el inversionista es tan evidente como estratégica: en turismo, construir bien ya no será suficiente. Habrá que construir preparado.

Lecturas recomendadas:

Sé el primero en enterarte de las noticias más exclusivas

PublicidadBanner Feria New York
Juan David Botero Salcedo
Juan David Botero Salcedo
Periodista y editor con más de siete años de experiencia en comunicación estratégica y producción de contenidos para medios especializados en negocios, economía y cultura. Ha liderado proyectos editoriales en Colombia y República Dominicana y ha colaborado en iniciativas de contenido empresarial y sostenibilidad. Pensamiento crítico, claridad editorial y creatividad son su base.
Artículos Relacionados
Publicidad Banner Coral Golf Resort SIMA 2025
PublicidadPublicidad spot_img
Publicidad
spot_img