Ito Bisonó asume el corazón de la política habitacional con grandes retos estructurales y operativos, en un momento crítico para la seguridad.
SANTO DOMINGO.-La designación de Víctor “Ito” Bisonó como ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), mediante el Decreto 3-26, coloca al experimentado dirigente político y empresario al frente de una de las carteras más sensibles del Estado dominicano, además de su peso presupuestario y social, por el contexto inmediato en el que se produce: un sector marcado por fallos estructurales recientes, presión regulatoria y un déficit habitacional persistente.
El MIVHED, creado en 2021 mediante la Ley 160-21, concentra competencias estratégicas que van desde la construcción de viviendas sociales, pasando por la edificación pública, hasta la supervisión técnica y normativa del entorno construido.
Bisonó asume la institución en un punto donde la gestión ya no puede limitarse a ejecutar obras, sino que debe reconstruir confianza institucional.
Un presupuesto con retos de ejecución
Para el año 2026, el Presupuesto General del Estado asigna al Ministerio de Vivienda y Edificaciones RD$25,212.7 millones, una de las partidas más relevantes dentro del gasto de capital del Gobierno central, destinados sobre todo a programas de vivienda social, mejoramiento de hábitat, construcción y mantenimiento de edificaciones públicas, así como a iniciativas de desarrollo urbano.
La magnitud del presupuesto coloca a este organismo como actor clave en la dinamización del sector construcción, pero también expone un desafío: la capacidad de ejecución efectiva, ya que, aunque apenas cumple 5 años, históricamente la cartera ha enfrentado retrasos en procesos administrativos, certificaciones técnicas y desembolsos, factores que inciden directamente en la entrega oportuna de obras y en la percepción ciudadana de eficiencia.
El presupuesto del MIVHED equivale aproximadamente al 34% del presupuesto asignado al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para 2026 y para la nueva administración, el reto no es solo gastar, sino gastar bien, con trazabilidad, impacto medible y estándares técnicos verificables.
Permisos, inspecciones y supervisión
Uno de los nudos críticos del sistema de vivienda y edificaciones en el país es la gestión de permisos y supervisión técnica, un proceso que involucra, además del MIVHED, a los ayuntamientos, Ministerio de Turismo, el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), Onesvie y otras instancias sectoriales.
La implementación de figuras como los gestores urbanos, integrados desde el pasado año al ministerio, busca agilizar la tramitación de licencias de construcción, recibir, revisar y gestionar la tramitación de planos y solicitudes de expedición de licencias de construcción, en las zonas o áreas que el Mivhed haya determinado como su jurisdicción y que sea acreditado y habilitado para tales fines.
Sin embargo, el desafío radica en garantizar que la rapidez no sustituya el rigor técnico, especialmente a la luz de los colapsos acaecidos durante 2025.
Durante el “Foro Inmobiliario: metros cuadros inversión segura”, celebrado en septiembre pasado, representantes del sector construcción, desarrolladores, urbanistas y especialistas en regulación coincidieron en la necesidad de mayor transparencia y previsibilidad en los procesos de permisología.
Los expertos señalaron que la dispersión de criterios, la falta de trazabilidad de los expedientes y los tiempos variables en la emisión de licencias generan incertidumbre, encarecen los proyectos y afectan la planificación del desarrollo urbano. En ese escenario, reclamaron reglas claras, plazos definidos y mayor rendición de cuentas en las instancias responsables de autorizar y supervisar las edificaciones.
Paralelamente, se han planteado ajustes a la Ley 160-21, orientados a reforzar las facultades de inspección, ampliar los títulos habilitantes y fortalecer el régimen sancionador. La discusión de estas reformas adquiere ahora mayor urgencia, ante una ciudadanía más consciente de los riesgos asociados a edificaciones deficientemente supervisadas.
Déficit habitacional y presión urbana
Más allá de la coyuntura de seguridad, Bisonó asume una institución responsable de enfrentar un déficit habitacional estructural, cifrado por el anterior ministro en 1.4 millones de viviendas, en términos tanto cuantitativo como cualitativo.
El crecimiento urbano acelerado, la informalidad en el uso del suelo y la concentración de servicios en zonas metropolitanas, son los factores señalados como punto de tensión en la oferta de vivienda digna, especialmente para los sectores de ingresos bajos y medios.
La política de vivienda requiere no solo construir más unidades, sino planificar mejor, integrando acceso a servicios, movilidad, resiliencia climática y sostenibilidad urbana. En ese sentido, el MIVED deberá profundizar la articulación con el sector privado, las entidades financieras y los gobiernos locales.
Seguridad estructural
El año 2025 marcó un antes y un después en la discusión pública sobre seguridad estructural en República Dominicana. Varios episodios de alto impacto pusieron en evidencia deficiencias acumuladas en inspección, control, mantenimiento y cumplimiento normativo, aspectos que hoy ocupan un rol protagónico en la agenda que hereda el nuevo ministro.
El caso más grave fue el colapso del techo de la discoteca Jet Set, ocurrido el 8 de abril de 2025 en Santo Domingo, durante un evento artístico. El desplome causó 236 fallecidos y más de 180 personas heridas, convirtiéndose en la tragedia estructural más severa registrada en el país en décadas.
Las investigaciones técnicas preliminares apuntaron a sobrecargas superiores a la capacidad estructural, modificaciones acumuladas al inmueble original, construido en 1973, y ausencia de refuerzos adecuados conforme a su uso real.
El impacto del suceso trascendió lo humano y lo judicial. Reabrió el debate sobre edificaciones existentes, cambios de uso, inspecciones periódicas y responsabilidades compartidas entre propietarios, ayuntamientos y entes técnicos del Estado.
A este hecho se sumaron otros episodios durante el mismo año. En junio de 2025, colapsó parcialmente el proyecto Denis Commercial Plaza, en Santiago, una obra que ya había sido paralizada por el MIVHED por operar sin los permisos requeridos y aunque no se registraron víctimas, el caso reforzó las alertas sobre obras privadas en ejecución sin supervisión efectiva.
En diciembre de 2025, se produjo el desplome parcial del techo en construcción del Hospital Materno Infantil de Azua, una obra pública de gran escala, lo que obligó a revisar protocolos de supervisión técnica en proyectos estatales.
Como respuesta institucional, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) intensificó sus acciones, reportando más de 1,300 evaluaciones estructurales realizadas entre 2020 y noviembre de 2025, con especial énfasis en edificaciones de uso público y alto flujo de personas.
Este contexto convierte la seguridad estructural en uno de los ejes ineludibles de la gestión que inicia Bisonó, no como un tema reactivo, sino como política pública permanente.
El desafío de reconstruir confianza
Con una trayectoria política de más de tres décadas y experiencia en gestión regulatoria, Ito Bisonó enfrenta una prueba compleja, la papa caliente de equilibrar la urgencia social, la presión técnica y la expectativa política. El ministerio que dirigirá no solo edifica casas y hospitales, también regula el entorno construido donde transcurre la vida cotidiana.


